Acerca de
Con una personalidad marcada por lo artístico y una formación académica en Letras y Artes, una artista aficionada venezolana con más de 15 años de experiencia en tapiz, collage, pintura y escultura. Y casi una vida dedicada al arte de la literatura (escritura), hacen de VG una artista integral.
Vandy Gabriela Hall
En algunas de sus obras, los textos escritos no acompañan la imagen: dialogan con ella, reforzando y ampliando su significado. Esta unión letras-Imágenes define su estilo y convierte cada pieza en una experiencia poética y visual. Lejos de imitar la realidad, VG crea desde su mundo interior, explorando lo simbólico y lo emocional.
Resumen Profesional
Vandy Gabriela Hall vive y trabaja en Orlando, Florida. Su trayectoria se ha construido desde la convicción de que el arte no es únicamente un gesto expresivo, sino un oficio que exige disciplina, método y compromiso. Esta visión ha guiado una carrera que se despliega entre la escritura, la investigación, las artes plásticas y el trabajo cotidiano, entendido también como un espacio de aprendizaje y transformación.
Declaración Artística
Mi obra nace de una premisa sencilla: me atrae todo aquello que me recuerda que lo esencial es que el río fluya. Amo absolutamente todo lo que permite ese movimiento natural de la vida. Aquello que intenta detenerlo es lo único que no amo, y aun así lo miro con consideración, porque incluso la resistencia tiene un lugar en el cauce. Me interesa la dinámica del amor, de la amistad, del trabajo y de la lógica social. A veces no comprendo lo que ocurre y no siento amor, pero al final todo se vuelve entendible y todo fluye.
Los temas que atraviesan mi trabajo son los más simples: las cosas que me gustan, que son todas. De alguna manera, me gusta TODO, y por eso mi obra es tan variada. Transito del burlesque al espacio, del retrato al paisaje, de lo íntimo a lo simbólico. Retomo textos clásicos y verdades del sentido común, porque admiro profundamente los dichos, los símbolos y esa sabiduría que ha acompañado a la humanidad desde siempre. En el arte, me conmueven el Cubismo, el Impresionismo y el Barroco; del arte actual, lo que he visto me agrada y despierta mi atención. También amo un buen marcador y una buena tijera: herramientas humildes que sostienen mundos.
Como artista, soy incansable. Vivo para crear obras —plásticas y escritas—, para pensar, para sentir, para alimentar el alma. Siempre estoy decorando, embelleciendo o transformando algo desde una estética propia y puntual. Integro escritura y plástica de manera natural: mis temas viajan por el todo y se encuentran en el lienzo, a veces para amarse, otras para chocar, pero siempre desembocando en el mismo río.
La imperfección ocupa un lugar central en mi obra. El Partenón, considerado el edificio más perfecto de la historia, está lleno de imperfecciones métricas intencionales. Así como él, lo perfecto necesita de lo imperfecto para existir. En el descuido, en la pincelada agresiva, en la variedad de temas, en la no técnica y en todo aquello que me caracteriza, encuentro la posibilidad de una perfección propia, aunque sea solo en el ámbito de las ideas.
Mi obra es, en esencia, un diálogo entre lo que fluye y lo que resiste, entre la palabra y la imagen, entre lo clásico y lo íntimo, entre lo perfecto y lo imperfecto. Todo suma. Todo encuentra su lugar. Todo vuelve al río.